El dolor de rodilla es una molestia muy frecuente que puede aparecer por desgaste, sobrecarga, inflamación, lesiones deportivas, golpes, malas posturas o esfuerzo repetitivo. En muchas personas, el dolor se presenta al caminar, subir o bajar escaleras, levantarse, agacharse, hacer ejercicio o permanecer mucho tiempo de pie. También puede acompañarse de rigidez, inflamación, sensación de presión, chasquidos o limitación del movimiento.
La rodilla soporta gran parte del peso corporal y participa de manera constante en las actividades diarias, por lo que cualquier alteración en esta articulación puede afectar significativamente la movilidad y la calidad de vida. Algunas personas presentan molestias leves que van aumentando poco a poco, mientras que otras experimentan dolor intenso después de una lesión o esfuerzo importante.
Desde la perspectiva de la acupuntura y la Medicina Tradicional China, el dolor de rodilla suele relacionarse con bloqueos en la circulación de energía y sangre, inflamación local, acumulación de frío o humedad, contractura muscular y alteraciones funcionales que dificultan el movimiento articular.
Cuando estos bloqueos persisten, la rodilla puede sentirse pesada, rígida, dolorosa o inestable, sobre todo después del esfuerzo físico, con cambios de clima o tras periodos prolongados de inactividad. Por eso, muchas personas buscan apoyo terapéutico para aliviar el dolor y mejorar su movilidad.