Las manifestaciones del estancamiento energético de tórax en una persona con ansiedad son:
-
Palpitaciones (taquicardia, sensación de que el corazón late más rápido o más fuerte).
-
Opresión torácica.
-
Dificultad para respirar profundamente (sensación de que los pulmones no se expanden completamente y es necesario inspirar más hondo de manera consciente), por lo que los pacientes refieren suspiros frecuentes.
-
Dolor torácico (el cual puede ser en forma de punzadas o dolor intenso que puede llegar a confundirse con infarto cardiaco por algunas personas).
Otros síntomas que presentan los pacientes con ansiedad derivados de estancamiento energético en otras partes del cuerpo son: sudoración profusa de predominio en manos, sensación de corriente eléctrica que puede invadir el cuerpo de pies a cabeza y, en casos extremos, se puede caer en lo que en la medicina alópata se conoce como crisis conversiva, donde se presenta rigidez en extremidades al punto en donde las manos pueden “enroscarse” con fuerza de manera involuntaria, dificultad para hablar y puede progresar incluso a pérdida del conocimiento.
Es común que de manera conjunta la ansiedad se presente con deficiencia energética. Por lo tanto pueden presentarse síntomas como cansancio crónico, falta de voluntad para realizar actividades incluso cotidianas, miedo, insomnio, ensoñaciones, alteraciones digestivas, etc.
De manera frecuente pueden coexistir la depresión y la ansiedad, ya que comparten, desde el punto de vista de la MTCh, alteraciones energéticas similares. Así lo hemos visto también que habitualmente en la medicina alópata se administran antidepresivos y ansiolíticos en un mismo paciente, tratando de abarcar sus necesidades, que por lo general son insuficientes. Casos de ansiedad crónica pueden originar una depresión secundaria, ya que el paciente no encuentra solución a su problema cayendo en un círculo vicioso de depresión y ansiedad.
Por consiguiente, el tratamiento de la ansiedad, así como el de la depresión, desde el punto de vista de la MTCh, debe ser abordado también desde los tres diferentes aspectos que se han alterado: emocional, energético y físico, ofreciendo una verdadera propuesta terapéutica y a largo plazo.